Retirada de fibrocemento: equipos de protección personal para trabajadores

retirada de fibrocemento

La retirada de fibrocemento es un procedimiento de alto riesgo si se realiza por un personal inexperto o que carece de los elementos de protección personal adecuados, toda vez que mientras es llevado a cabo podrían liberarse las fibras que pondrían en riesgo su salud. Por tanto, resulta imperativo disponer de los recursos apropiados, cuyas características se adapten a las normas nacionales e internacionales establecidas al respecto y mantengan seguros a los trabajadores.

En este sentido, tales materiales persiguen dos objetivos fundamentales, el primero de ellos, es evitar que se inhale el fibrocemento, reduciendo al máximo la interacción del usuario con los materiales contaminantes.

En consecuencia, el trabajador debe portar una máscara, capuz y mascarilla, así como un sistema que le permita respirar aire limpio, bien sea a través de equipos de suministro o mediante filtros. No obstante, si se optare por los segundos, es menester asegurar que sean altamente eficaces en la purificación del aire.

Por otra parte, además de asegurar la correcta respiración del operario, también es indispensable proveerle de la vestimenta idónea, por medio de la cual se logrará el segundo de los objetivos antes mencionados, es decir, impedir que las fibras se adhieran a la piel y sean inhaladas posteriormente.

En virtud de ello, en su selección debe garantizarse que la misma constituya una barrera impenetrable, sea de gran resistencia y ofrezca comodidad al usuario. Asimismo, se elegirá teniendo en cuanta el grado de intensidad de los trabajos a realizar, y verificando que posea las siguientes características:

  • Sellada totalmente, incluso en las costuras si fuere necesario, a fin de evitar la penetración de las fibras.
  • Ligera y transpirable.
  • Preferiblemente desechable.
  • Resistente a los desgarros

De igual forma, es esencial la formación de los trabajadores que ejecutarán la retirada del fibrocemento, de tal manera evitarán poner en peligro su propia vida y cometer los errores que constituirán una amenaza para la salud de los demás.

Ahora bien, aunque es obligatorio que las empresas dedicadas a dicha actividad den cumplimiento a tales requisitos, nunca está de más comprobarlo antes de contratarlas, porque cuando se trata de la salud es mejor prevenir que lamentar.